Posteado por: vinadas1 | 01/04/2011

Het is Vlandeer

Los adoquines y la flecha viven una historia de amor, pero, como en la vida real, las historias de amor no son ideales como en el mundo de los cuentos; esta es una historia bañada en sudor, sangre y lágrimas, muchas lágrimas. Su mirada, la del que quiere coger lo que es suyo y se le resiste, y no por ello deja de luchar por conseguir sus sueños; su entrecejo fruncido denota un claro deseo de venganza, de volver a disputar la batalla; su pelo alborotado que algo va mal, pero que lo cambiará; el barro en la cara ehace ver que no hace mucho que probó el suelo, y las marcas de sangre sobre el maillot lo corroboran; pero lo que marca a este héroe es la expresión de la boca, la resignación da paso a la esperanza, y a intentarlo otra vez, a levantarse después de cada tropiezo, a no desfallecer tras más de 10 años de  lágrimas, esfuerzo y sacrificio, de demostrar que la grandeza no son las veces que se cae sino las que se levanta; señores, les presento a Jose Antonio Flecha,  un luchador nato, un rey sin corona .

Pese a todas estas lágrimas derramadas injustamente sobre los adoquines, Flecha nunca se rindió, y siguió luchando para conseguir su ansiado adoquín, muchas declaraciones de amor realizó el último romántico español, luchando contra un país en el que solo se valoran los triunfos de largo plazo, y como mucho, algún sprint suelto.

Flecha lleva 10 años en busca de SU Monumento, vive para ello, para coronar en cabeza el Koppenberg o el Kapelmuur y reinar en Flandes, o superar las murallas de Arenberg y del Carrefour del Arbre para dejar un rastro de lágrimas dulces en el velódromo del Infierno, en la misma Roubaix y llevarse a su Cataluña el ansiado adoquín.

Este hispanoargentino se ha encontrado una y otra vez con obstáculos que impedían conseguir sus ansiados objetivos, y con él se cumple la máxima de: “La Paris-Roubaix no se gana con suerte, pero sí se pierde con mala suerte”.  Barro, cadena, montoneras, lluvia… se han cruzado en su camino para hacer que la sangre y el sudor se gasten en vano, bueno, sólo le sirven para ganarse a toda la afición ciclista.

Ya desde pequeñito soñaba con los adoquines, se dormía escuchando el ruido de los coches al pasar sobre ellos y ello marco su futuro, pero este no estaba aquí, si no en la cultura flamenca, volcada con el ciclismo, volcada con los adoquines. Sus actos hablan por él, en su bici no pone Jose Antonio, ni Flecha; pone 4 letras que expresan la personalidad de este rey sin corona. “Pijl”, su nombre en flamenco van allá donde el mallorquín hace historia con resultados inéditos para España, y es que pese a la mala suerte se ha subido al podio en Flandes y Roubaix.

En fin, esta es la historia de desamor entre un adoquín y una flecha, y que aún está inacabada, y hay una pregunta en el aire; ¿unirán sus caminos algún día?

Anuncios

Responses

  1. ¡Cuanto tiempo sin escribir nada! Eso sí, el artículo tan sentido y apasionado como de costumbre. Me ha gustado mucho


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: