Posteado por: vinadas1 | 14/05/2010

Roubaix, de velódromo de pueblo a carrera de pavé por excelencia

Cancellara ataca, sorprendemente lo hace en asfalto y deja tras de sí a toda una legión de expertos pavesistas, vuela sobre Aremberg y el Carrefour del Arbre para dar la vuelta triunfal al velódromo de Roubaix y proclamarse por 2ª vez rey del pavés. Como muchos ya sabiáis, estamos hablando de la París-Roubaix de este año, pero que nadie se crea que esta carrera nació como la puntera en el mundo, sino que fue todo lo contrario.

La carrera nace en 1896 como un simple entrenamiennto para la Burdeos-París, organizada la carrera norteña por Le Veló a petición de dos empresarios locales del sector textil (Theodore Vienne y Mauricio Pérez), grandes aficionados al ciclismo habían construido en 1895 un velódromo y tras varias pruebas de pista quisieron ir más lejos, creando una carrera de París al nuevo velódromo instalado en la ciudad cercana a Lille. Se pusieron en contacto con Le Veló y el director lo vio bien, pero al llegar a Roubaix tras una jornada entera en coche por carreteras embarradas se negó en rotundo. Esa misma noche cenó con los empresarios y, en uno de los grandes enigmas de la historia del ciclismo, cambió de opinión naciendo así la París-Roubaix, conocida por aquellos tiempos como La Pascua, ya que se disputaba el domingo de Pascua.

Hasta la Primera Guerra Mundial la carretera se disputó sin sobresaltos, entre 1915 y 1918 se detuvo por la guerra y se ganó el apodo de El Infierno del Norte cuando en 1919, periodistas fueron a ver el estado de las carreteras tras la IGM y uno de ellos dijo: “¡Esto es el infierno!”

En el periodo de entreguerras los belgas fueron amos y señores de esta carrera, cambiándose por última vez el pedaleo por las balas entre 1939 y 1945 (Segunda Guerra Mundial). Tras este gran conflicto bélico se arreglaron las carreteras, y la carrera se desplazó hacia el Este en busca de los primitivos trazados de pavé, llegando por primera vez al Carrefour de l’Arbre o a Arenberg.

Siempre mantuvo el nombre pese a los cambios en la salida (Chantilly, 1966; Compiegne, 1977). Fue escenario de grandes batallas entre grandes nombres del ciclismo mundial, siendo Roger de Vlaemick con 4 victorias el mejor roubaixer.

Carrera de nombres míticos (Eddy Merckx, de Vlaemick, Coppi, Hinault, Kelly…) con gran afluencia de rodadores (Ballerini, Tafi, Museuum, Boonen, Cancellara…) que, para colmo de ironía, tras 52 kms. por pavé entre los casi 250 en total, el trofeo es un adoquín, sueño de muchos ciclistas.

Y es que como en su día dijo el maltrecho Franco Ballerini: “No hay mejor sensación que dar la vuelta al velódromo de Roubaix, aunque alguien lo haya hecho una hora antes que tú

Dedicada a quien me hizo ver el deporte con otros ojos; Puente va por ti

by vinadas1

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Responses

  1. Muy bueno, el articulo. En cuanto a la carrera, pues por lo que veo en las fotos que acompañan el articulo (muy buenas también), lo que me parece es que son ganas de complicarse: en el pueblo de mi padre hay calellas del mismo estilo, y nunca se habló de hacer un “infierno moscón”. La verdad, me parece una francesada como una casa.

  2. Son los ciclistas quienes hacen grande una carrera, por terreno las hay mucho más duras en paises centroasiáticos, Andes… seguro; pero son los ciclistas quienes, con gestas épicas, hacen grandes las carreras.

  3. Y el marketing. No te olvides del marketing, que de eso los franceses saben mucho


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