Posteado por: vinadas1 | 17/04/2010

La estrecha frontera entre la gloria y la muerte

Tom Simpson era de los mejores corredores del mundo en la década de los 60, había ganado el Mundial de San Sebastián/Donosti 65 y 3 monumentos (Flandes, Lombardía y Milán-San Remo) y se presentaba en el Tour del 67 como un gran favorito. Todo era bonito y tenía innumerables fans a lo largo y ancho de todo el mundo.

Hasta que el Ventoux y una mezcla de calor, alcohol y anfetaminas sesgaron su vida acrecentando su leyenda.

Esa etapa su gregario Colin Lewis asaltó junto otros muchos corredores un bar y le dio a Simpson una Coca-Cola y Cognac, que junto con las anfetaminas (no hubo anti-doping hasta el 68) y 45º grados de temperatura dejaron al inglés en una cuneta del Mont Ventoux para siempre.

Nombrado héroe por su valentía y sacrificio al caerse agotado de la bici y decir a su director: “Put me back on the bike!” (“¡Subirme a la bici”!) Semiinconsciente cual robot dio 40 pedaladas antes de caer de nuevo, pero esta vez no se levantó. Su vida había acabado a casi 2.000 metros de la cima del mítico faro que corona el Mont Ventoux.


Actualmente en el lugar donde falleció el ciclista inglés se erige un monumento conmemorativo.

Que este artículo sirva de homenaje a este gran ciclista que nos dejó hace más de 40 años.

by vinadas1

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Responses

  1. Muy guapo bitch!

  2. … y luego que vengan con que eso del doping es cosa actual … ¿quien asesoraba a esta gente? ¿morírian tranquilos?


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